|
El lunes de Pascua llegamos con 20 minutos de retraso a la estación del AVE de Camp de Tarragona debido a unas averías y a unos vientos en contra que afectaron a nuestro trayecto.
Fuimos a reclamar y no había nadie a quien referir nuestra queja. Ni jefe de estación -estaba de vacaciones-, ni nadie en la garita de atención al cliente.
Después de 10 minutos, los trabajadores de la estación no dudaron en llamar a seguridad para deshacerse de nosotros: los viajeros de dos trenes AVE, unas cuantas personas, impresionan al más valiente.
A parte de no querernos dejar reclamar en un principio, nos trataron como a delincuentes, sin informarnos de nada, hasta que vieron que la cosa se ponía fea.
Para ser una estación AVE, de las más caras, y que encima sufre bloqueo de billetes, creo que la atención al cliente es pésima. Más bien es nula, porque brilla por su ausencia permanentemente. |