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El 20 de febrero se inauguró el AVE Barcelona-Madrid. Ha costado tiempo y sacrificio, quizá demasiado.
En los seis meses anteriores a su inauguración, el servicio de Cercanías -al cual pertenezco- fue objeto de numerosas críticas por el servicio que dábamos, aunque en la mayoría de los casos era ajeno a nuestras responsabilidades.
Puedo comprender el enojo de los viajeros, con incomodidades en los trasbordos, pero hoy Cercanías ha vuelto a la situación normal anterior a las obras, y espero que pueda comprender que los ferroviarios, tantas veces criticados, realizamos nuestro trabajo diario con responsabilidad e ilusión.
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