Para moto, para coche, para aparcar, para adelantar, para descargar, para caminar... De todo se puede encontrar en el carril bici de Consell de Cent entre Pau Claris y Roger de Llúria. El pasado martes, entre las 11.30 horas y las 12.30, registró la actividad frenética de un día laborable de todo tipo de vehículos, incluidas las bicicletas -las únicas que, en teoría, pueden circular por él-, que en muchas ocasiones se vieron obligadas salir del carril para sortear obstáculos en forma de vehículos aparcados. En la hora analizada, no sólo fueron los vehículos de motor los que vulneraron el código de la circulación, sino también los ciclistas se caracterizaron por no respetan la ordenanza y se saltaron semáforos o circularon por la acera, de menos de cinco metros y, por tanto, vetada.
En una hora de reloj, el balance de las infracciones en el carril bici fue el siguiente: 14 vehículos estacionados, 3 taxis recogieron y dejaron pasaje en la zona reservada a las bicis, un número alto y difícil de precisar de motos lo utilizaron para circular -sobre todo para adelantar- y 12 motos se pararon en el semáforo dentro del carril bici. Las infracciones realizadas por las bicicletas fueron las siguientes: cuatro bicicletas se saltaron el semáforo, una lo sobrepasó y paró unos metros más adelantete, cuatro más circulaban por la acera y. como novedad, un peatón también decidió caminar por el espacio reservado a las dos ruedas sin motor.
Por tipo de vehículo, el resultado de las infracciones es el siguiente: 29 de vehículos de motor invadieron el carril bici, 9 bicicletas incumplieron la ordenanza o las normas de tráfico y un peatón caminó por el carril bici. Por si todo ello fuera poco, uno de los autocares de la compañía Teisa, que tienen la parada en la esquina de Consell de Cent con Pau Claris, lado mar, aparcó de forma que la parte trasera tapaba parcialmente el carril bici.
En los 60 minutos, sólo pasó una patrulla de la Guardia Urbana -precisamente una de las que va en bici-, que conminó a una ciclista que circulaba por la acera a bajar a la calzada y multó a un coche estacionado en el carril bici entre Pau Claris y Roger de Llúria. Lo curioso de este caso es que el dueño del vehículo ya había sido multado 15 minutos antes por estacionamiento incorrecto y cuando el agente le daba el boletín de la segunda denuncia, le dijo: 'Ya tengo una'.
La mayor parte de los vehículos que estacionaron en el carril bici eran furgonetas de reparto y muchas de esas paradas no superaron los cinco minutos. El problema mayor era cuando coincidía más de una furgoneta o coche, lo que obligaba a los ciclistas a realizar continuos y peligrosos zigzags.
Fuente: El Pais.es