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| El descenso de la actividad general en Barcelona durante el periodo estival conlleva, cada año, un recorte en la oferta del transporte público. Los que más lo notan son los usuarios del autobús, que en muchos trayectos se ven obligados a esperar mucho más que de costumbre la llegada de los vehículos a las paradas. La flexibilidad de este servicio permite adaptar la oferta a cada momento según convenga con más facilidad que otros, como el metro, el tren o el tranvía. Pero este año, la persistencia de la crisis económica ha llevado a gran cantidad de barceloneses a quedarse en la ciudad, de modo que hay más gente que otros veranos. En el 2009 ya se dio este fenómeno, con mayor intensidad de lo que se previó, de modo que el servicio programado entonces por TMB se quedó corto, según reconoce la propia compañía. Así las cosas, cara a la presente campaña, se ha ampliado el número de vehículos, aunque para no pocos viajeros la medida sigue siendo insuficiente, especialmente en agosto.
"Las líneas que cubren las zonas más concurridas en verano, que también son las más turísticas, como el centro, las playas, el Park Güell... se refuerzan, pero otras, que tienen menos actividad, como las que dan servicio a centros escolares, se reducen", explica la tercera teniente de alcalde y presidenta de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), Assumpta Escarp, quien subraya que en verano "debe programarse un servicio que responda al máximo a la demanda, de modo que los vehículos no vayan vacíos pero tampoco hasta el extremo de que se supriman rutas". Se trata, en suma, de situarse en punto medio, para, sin pervertir la función de servicio público, mantener una cierta eficiencia económica. La edil recuerda que para hacerlo posible la empresa sigue contratando mucho personal para cubrir el verano.
Escarp destaca que "la oferta de este verano es superior a la que se programó en el 2009 y a la demanda real que finalmente hubo". "La hemos mejorado sensiblemente porque el año pasado recibimos quejas por las frecuencias, que en algunas líneas eran demasiado amplias y había que mejorarlas", reconoce la teniente de alcalde, que asegura ser consciente de las esperas que se siguen sufriendo en algunas líneas.
La fluctuación de la oferta estival es grande. Si se toman como referencia los datos de pasaje registrados este verano, las diferencias entre junio y julio son prácticamente imperceptibles. El primer mes, los buses de TMB transportaron 16,4 millones de viajeros y el segundo, 15,6 millones. Así, a finales de junio y principios de julio, el servicio se ha mantenido en valores próximos a los del invierno, por encima del 90%. Pero a partir del 12 de julio los efectivos comenzaron a bajar.
El año pasado, se llegó al 48,4% de la oferta de invierno en la segunda semana de agosto. Fueron los días con menos autobuses del año. En el 2010, la franja con menos servicio (en las mismas fechas) se ha mantenido siempre por encima del 68% de lo habitual a lo largo del curso. A partir de esta semana –la última de agosto–, la oferta va a ir creciendo progresivamente. La previsión es que el lunes próximo ya vuelva a situarse por encima del 90% de los valores habituales.
En número de vehículos en la calle, el máximo programado en la primera quincena de julio de este año ha sido 837 (45 más que en el 2009), 770 la segunda quincena (nueve más que el año pasado) y 571 en agosto (seis más). En invierno, habitualmente circulan 1.090 autobuses de TMB. La operación de verano incluye medidas de refuerzo en las líneas más transitadas. Así, los días laborables se están poniendo buses articulados en siete líneas que normalmente circulan con buses simples (36, 41, 57, 59, 64, 71 y 157) y seis los fines de semana (10, 17, 45, 57, 64 y 157).
Desde hace años, julio es prácticamente igual a junio en cuanto al volumen de actividad de la ciudad. Si no fuera porque ya no hay colegios, no habría casi diferencia.Yúltimamente se ha observado que agosto, especialmente la primera quincena, se parece cada vez a los dos meses precedentes. Las fronteras temporales de antaño están desapareciendo. Y, por tanto, las administraciones se ven obligadas a adecuar sus servicios públicos.
En el metro, la reducción no se aprecia tanto como en el autobús. En julio se ha mantenido el mismo nivel que en junio. No en vano, el pasaje incluso ha crecido en comparación con junio (ha pasado de 32,4 millones a 32,6 millones). Pero en agosto, los intervalos de paso de los trenes se han ampliado.
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