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La línea sigue igual
Viajar de Barcelona a Puigcerdà supone una aventura de más de tres horas - (1.225 lecturas)

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07/01/2008
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En plena era de la alta velocidad, aún hay trenes que circulan a menos de 30 kilómetros por hora. Son los que cubren el trayecto Barcelona-Puigcerdà, un viaje de más de tres horas, si no hay retraso, que continúa siendo toda una aventura para los usuarios.

Las curvas, rampas y desniveles del trazado no dejan que el tren vaya a más de 50 o 60 kilómetros por hora. La mayor parte del recorrido, 147 kilómetros, se realiza en vía única, lo cual implica la realización de inevitables paradas para permitir el cruce de los trenes que circulan. Pese a todo, es una línea internacional que llega hasta París a partir de la conexión con los ferrocarriles franceses en La Tor de Querol.

Inaugurada a finales del siglo XIX, la línea estaba considerada un prodigio de ingeniería para la época y vivió momentos de esplendor con la popularización del esquí y la llegada a pie de pistas de la estación de La Molina. Después entró en una larga decadencia de la que parece no salir: pérdida de pasajeros, falta de mantenimiento y amenazas constantes de cierre. Los episodios más graves se vivieron en 2003, con un goteo de descarrilamientos, desprendimientos, averías e incidencias tragicómicas, como el tren que se salió de la vía cuando se dirigía a auxiliar a un convoy descarrilado.

Aquel episodio colmó la paciencia de los alcaldes afectados, que presionaron ante el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos. Se hizo un plan de choque, se destinaron 322 millones de euros hasta el año 2010 y se prometieron mejoras inmediatas en la línea. Pero hoy, la sensación de desastre y el sentimiento de abandono y desidia sigue siendo generalizado entre los viajeros.

'El otro día perdí el tren en plaza de Catalunya y tuve que esperar 45 minutos hasta que llegó el siguiente. No es que llevara retraso, es que los horarios son así. Mientras tanto, pasaron un montón de trenes en otras direcciones', relata una usuaria de La Garriga. La alcaldesa, Meritxell Budó (CiU), lo tiene muy claro. 'Estamos igual que hace 100 años, con la diferencia de que cada día hay más usuarios. Aquí no hemos tenido socavones, pero la dejadez es impresionante'.

La línea tiene dos partes diferenciadas. La de Barcelona a Vic está integrada en la red de Cercanías de Renfe, transporta a más de 26.000 pasajeros diarios y da servicio al área metropolitana de Barcelona. La de Vic a Puigcerdà, ni Renfe sabe cómo denominarla. 'No es ni de Cercanías ni de nada: media distancia, regional, internacional, llámala como quieras', resume un portavoz de la empresa.

En la capital de Osona contrasta la flamante estación de tren con el aspecto avejentado de los convoyes. Las quejas de los viajeros tampoco son nuevas. 'Si no ha vuelto a haber accidentes, es de puro milagro, porque estamos peor que en 2003', denuncia Màrius Valls, miembro de la plataforma Renfe Espavila't.Reclaman que la línea se desdoble, más frecuencias de paso y mejor servicio. Retrasos, trenes anticuados con asientos sucios y roñosos, climatización deficiente y viajeros apelotonados son el pan de cada día. 'Tardo una hora y tres cuartos para ir de Torelló a Barcelona, que está a sólo 75 kilómetros. Es un cachondeo, los trenes son viejísimos, el revisor ni sube, porque van llenos y le da palo', dice un estudiante.

Fuente: El Pais.es


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