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Leo que unos vigilantes de Renfe han apaleado a un homosexual en un aseo de la estación de Atocha. Este verano leí que en Tarragona, un hombre había matado a un anciano que le pidió sexo en los aseos de Renfe.
El año pasado leí que jóvenes ejercían la prostitución en la estación de Sants de Barcelona. Que existen algunas agresiones homófobas es un hecho, pero no se debe permitir el sexo y la prostitución en los aseos públicos. No me parece correcto que los libertinajes de unos estén por encima de las libertades de otros. Y los vigilantes deben hacer su trabajo sin violencia. |