|
Me he pasado al AVE porque no es más caro que el avión. Porque no te gastas más en taxi que en el billete. Porque puedes trabajar cómodamente mientras viajas. Porque si pierdes el tren puedes ir en el siguiente con un mínimo recargo por las molestias causadas.
Porque no tienes que viajar con las rodillas pegadas a la cara cuando estás sentado. Porque no hay retrasos, y si los hay, te devuelven el dinero y no bonos basura para un vuelo que nunca puedes usar. Porque además te piden disculpas. Porque si llevas dos maletas pequeñas en vez de una grande no te tratan como un delincuente y te obligan a pagar diez euros más. Porque puedes protestar y te atienden ya que hay una oficina de atención al cliente.
Porque si llegas antes y hay plazas puedes coger un tren anterior sin que intenten sacarte todo el dinero posible. Porque los vuelos de la noche casi siempre llegan tarde, ya que el avión que va y vuelve va acumulando retrasos a lo largo del día. Porque si eres gordo y ocupas sitio o llevas niño no te conviertes en un problema para la azafata. Porque no tienes que hacer colas tres veces y desnudarte.
Porque no te engañan en internet ofreciendo tarifas que, sospechosamente, nunca puedes comprar. Porque no te pierden maletas o te hacen esperar un cuarto de hora para recogerlas. Porque puedes llegar cinco minutitos antes de subir al tren. Porque la tripulación te deja cambiar de asiento si hay plazas libres.
Porque puedes comprar un billete diez minutos antes de la salida del tren sin que te chantajeen con tarifas astronómicas. Porque puedes hablar con el móvil. Porque no tienes que pagar a precio de oro un pedazo de pan gomoso con queso rancio: puedes ir a un bar como los de la calle.
Porque no sospechas que las compañías han pactado tarifas. Porque si te has dejado el DNI en casa no pasa nada. Porque no aterrizas en una pista muy lejana y te llevan en buses de un lado a otro hasta terminales remotas sin que nadie te haya avisado de que ibas a tardar por ello casi una hora más en llegar a casa.
Espero que los responsables del AVE no acaben siguiendo el nefasto ejemplo de sus competidores en las compañías aéreas. |