Metro de Madrid invierte todos los años más de cinco millones de euros en I+D+i para la mejora continua de sus instalaciones y el cuidado del medio ambiente con la máxima eficiencia en su consumo energético. Y, además, hace escasos días ha comenzado a modernizar la línea 6 mediante la preinstalación de la catenaria rígida, un novedoso sistema que permite una mejor distribución de la energía necesaria para la circulación, que supondrá una reducción del 50 por ciento de los costes de mantenimiento cada año -336.000 euros y un 25 por ciento en los costes de instalación 500.000 euros-, lo que sumado permitirá a ahorrar más de 800.000 euros en el primer año de su puesta en marcha, al tiempo que se mejora la eficiencia energética y se reducen las emisiones de CO2.
Metro, al utilizar energía eléctrica, tiene la ventaja de que sus emisiones de CO2 son indirectas y mucho más reducidas que los otros sistemas de transporte. Cada persona que realiza sus desplazamientos diarios en él, en lugar de hacerlo en coche, evita la emisión a la atmósfera de una tonelada de CO2 al año, lo que equivale a plantar 30 nuevos árboles en la ciudad de Madrid, y contribuye de forma decisiva a reducir los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático. De hecho, el suburbano madrileño emite sólo el 0,7 por ciento del CO2 de toda la Comunidad de Madrid para transportar al 42 por ciento de los viajeros que se desplazan diariamente por la región.
Investigación aplicada
Metro de Madrid, además de contribuir a la sostenibilidad y al cuidado del medio ambiente por ser un transporte urbano colectivo de máxima eficiencia, persigue la mejora continua de sus instalaciones y de los sistemas que las conforman a través de la innovación con el objetivo de lograr la máxima eficiencia energética. "Metro lleva muchos años haciendo un importante esfuerzo en tecnología mediante la investigación aplicada en la red, orientada a la reducción del consumo energético, lo que, al ser uno de los principales consumidores de energía, se traduce en un importante ahorro energético y, por consiguiente, en una disminución de las emisiones", explica Mónica González, gerente de Planificación Estratégica, Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa de Metro.
"Tenemos una cultura que nos hace pensar que la tecnología no consiste en desarrollar por desarrollar. Entrada al metro de Madrid. getty Primero hay que ver las necesidades que uno tiene, y una vez establecidas, ver lo que hay inventado para su implantación, y lo que no esté inventado, desarrollarlo", argumenta Mónica González. Este es el caso, por ejemplo, de la catenaria rígida y otras patentes, que han desarrollado con un criterio de eficiencia económica, "porque -asegurano podemos perder de vista que somos una empresa pública que utiliza recursos públicos provenientes de los impuestos que pagan los ciudadanos y que tenemos que ser rentables en la triple vertiente del desarrollo sostenible: la social, la económica y la medioambiental".
Fuente: elEconomista.es