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Rodalies vivió ayer otra de sus jornadas aciagas. Hacía semanas que una avería no perjudicaba de forma tan grave toda la red. El suministro eléctrico quedó interrumpido en una de las dos vías en un sector bastante amplio ubicado entre las estaciones de Torre del Baró y Sant Andreu Arenal, en Barcelona, lo que perjudicó a cuatro líneas. El altercado estrenó el tira y afloja entre la Generalitat, responsable ahora del servicio ferroviario, y Adif, que gestiona la infraestructura.
La Conselleria de Política Territorial i Obres Públiques pidió explicaciones «por escrito» a la empresa que, cosa poco habitual, dio todo lujo de detalles sobre lo sucedido una vez se hubo recuperado el servicio a las siete de la tarde. Adif sostuvo que había detectado los primeros problemas a las 13.30 horas. Según su versión, se produjo una falta de tensión en el trayecto entre Montcada Bifurcació y la bifurcación de Vilanova, que está ubicada entre Arc de Triomf y Sant Andreu Arenal, a la altura del enlace con Clot-Aragó.
EL HUEVO O LA GALLINA
Sin embargo, Renfe defendió que los fallos habían comenzado antes. Que a las 11.45 horas habían empezado a llegar trenes a L’Hospitalet de Llobregat con el pantógrafo dañado. El pantógrafo es el elemento móvil situado en el techo del tren que sirve para tomar la corriente de la catenaria. Adif, en cambio, sostenía que su catenaria tenía «daños considerables» a lo largo de unos siete kilómetros y, entre líneas, parecía señalar al material móvil como el causante de los desperfectos. ¿Quién fue primero? ¿La catenaria estropeó los pantógrafos o viceversa? La «investigación» que Adif anunció ayer que abriría debería aclararlo.
Pero, responsabilidades aparte, los perjudicados una vez más fueron los usuarios. Las líneas más afectadas fueron la R-3, R-4 y R-7, aunque la R-1 también sufrió retrasos de 15 minutos de media. Las otras tres acumularon demoras de 30 minutos y Renfe se vio obligada a suspender servicios. Y lo más grave fue que los pasajeros que iban en dirección a Barcelona de estos tres trazados no podían utilizar las paradas de Sant Andreu Arenal ni Torre del Baró.
LA RÍGIDA TAMBIÉN FALLA
Otra de las circunstancias que se destapó ayer fue que la catenaria rígida también falla. A pesar de que el reguero de daños se inició en la convencional, la rígida acumuló hasta 25 secciones de apoyo y aisladores estropeados, calculó Adif. Se da el caso que desde que se había instalado el nuevo sistema de alimentación eléctrico –supuestamente más fiable que el otro– no había dado ningún problema.
Pero ayer fue un mal día para la catenaria porque ya a las siete de la mañana, en un paso a nivel en Cambrils (Baix Camp), un coche impactó con ella y dejó tres horas sin circulación la línea.
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