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La L-1, la más larga y con más pasaje del metro, sufrió ayer una incidencia destacada. La caída en la zona de Bellvitge de una parte del cable conductor de electricidad de la catenaria cortó toda la línea seis minutos y dejó fuera de servicio el último tramo, de Avinguda Carrilet a Hospital de Bellvitge, dos horas y media.
La avería se produjo a las 12.56 horas, según informó TMB, momento en el que todo el servicio hasta Fondo se paralizó. Una vez los técnicos localizaron el punto exacto del fallo, a las 13.02 horas se pusieron en marcha de nuevo los trenes manteniendo cerrado solo el tramo entre las dos estaciones citadas. A las 13.45 horas empezó a funcionar un servicio alternativo de autobuses.
La reparación se alargó hasta las 15.29 horas. La normalidad volvió entonces a las vías y se reabrieron las estaciones de Bellvitge y Hospital de Bellvitge. TMB destacó que la caída del cable no tiene relación con las obras de conexión con los nuevos talleres construidos en Hospital de Bellvitge acabadas la semana pasada y que mantuvieron cerrado ese mismo tramo durante 21 días.
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