La técnica hace el mundo más pequeño, y Cataluña no es una excepción: la, desde Barcelona o Tarragona, lejana Lleida es hoy una localidad muy vecina. Para ser exactos, lo será a partir del miércoles, cuando empiecen a circular los trenes de alta velocidad. La capital del Segrià estará a una hora de Barcelona. Como hoy lo están Tarragona y Girona, lo que ha dado origen a los llamados commuters, personas que viven en estas ciudades o sus alrededores, pero acuden diariamente a trabajar a Barcelona, o a la inversa. Más de 4.000 personas lo hacen diariamente desde cada una de las dos capitales.
Hasta el martes, las conexiones ferroviarias entre Lleida y el resto de Cataluña (porque en el viaje a Tarragona el pasajero queda muy a desmano de las ciudades del entorno) era una especie de aventura: cosa de horas. El tren no podía competir con la autopista, ni siquiera cuando la castigaba la niebla. Desde el miércoles, se podrá salir de Lleida a las 7.42 horas (primer tren hacia Barcelona) y llegar a la estación de Sants a las 8.54 horas, con tiempo para entrar con muy poco retraso en casi cualquier punto de trabajo de Barcelona. Y lo propio ocurre a la inversa. El primer tren sale de Barcelona hacia Lleida a las 8.00 y llega a la capital del Segrià a las 9.03 horas.
Se amplían, además, las conexiones entre ambas ciudades, que pasan a ser de ocho en cada sentido. Las mismas que entre Tarragona y Lleida. De hecho, éstas ya existían, pero se hallan parcialmente lastradas por la distancia de la estación a Tarragona o Reus.
Los responsables de Renfe no tienen grandes esperanzas en el tramo Tarragona-Barcelona. Creen que, en este caso, la vieja estación, en el centro de la ciudad, seguirá siendo un polo de atracción mayor. Los 34 minutos que tarda el tren no compensan con el recorrido hasta La Secuita, porque los trenes de media distancia a Tarragona efectúan el recorrido en una hora, más o menos. La conexión Tarragona-Lleida (y viceversa), en cambio, se ha mostrado ya interesante para los usuarios.
Fuente: El Pais.es