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El corte de casi tres días la semana pasada a causa de una avería de la nueva línea de metro automático L-9/L-10 en los ramales de Santa Coloma y Badalona ha costado «entre 200.000 y 300.000 euros a TMB», según dijo ayer Assumpta Escarp, presidenta de la operadora del metro y alcaldesa accidental de Barcelona. Escarp añadió a COM Ràdio que «se reclamarán las pérdidas a la empresa Siemens» a la que se considera responsable de los problemas técnicos en los sistemas de circulación de la línea recién estrenada.
La presidenta de TMB recordó que la Generalitat ha abierto un expediente informativo a la multinacional alemana. Insistió en que la L-9/L-10 es «una línea muy segura» y negó que la puesta en servicio de los primeros tramos haya sido precipitada.
La L-1 del suburbano reemprenderá el lunes el servicio entre las estaciones de Hospital de Bellvitge y Avinguda del Carrilet. El tramo se cerró el 2 de agosto a causa de unas obras en las vías.
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