|
Por razones de trabajo tengo que desplazarme diariamente a la estación de metro de Arc de Triomf, y estoy verdaderamente hastiada de tener que presenciar cada día el mismo y deprimente espectáculo; Bandas de carteristas – de todas las nacionalidades - campando a sus anchas y que han hecho de esta estación su feudo particular.
Los vigilantes de seguridad hacen lo que pueden pero son a todas luces insuficientes, porque los robos a turistas y nacionales se suceden uno detrás de otro. Ayer, sin ir tan lejos, y con pocos minutos de diferencia, fui testigo de la desesperación de un matrimonio boliviano al que habían sustraído dinero y documentación, y de la rabia contenida de una joven turista italiana a la que habían robado el bolso y que, desconsolada, solo atinaba a repetir: "no más Barcelona, quiero volver a mi país". |