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Llevo tres años luchando, y sé que personas como yo lo hacen también, por los derechos de los minusválidos. Una de mis batallas es contra Renfe y Adif, cuyos responsables se cuelgan medallas que no merecen. Vivo en L’Ametlla de Mar, y cada mes tengo que ir a un hospital de Barcelona para hacerme pruebas.
Uso silla de ruedas, por lo que llamé al departamento de accesibilidad de Adif; me dijeron que era imposible que pudiera subir solo al tren porque en esa estación no había accesibilidad. Les contesté que solo pedía que alguien me subiera a mí al tren y luego la silla. La respuesta fue que no podía ser, que, en todo caso, lo pidiera por correo electrónico. Así lo hice, sin resultado alguno. Estos señores se pasan el artículo 49 de la Constitución por cierta parte.
Lo mismo ocurre con las madres que llevan a sus bebés en el cochecito o con las personas mayores.
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