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Pocas veces una obra de infraestructura ferroviaria cumple los plazos de ejecución prefijados. En la construcción de la estación de Rodalies de Sagrera Meridiana, que obligó a cortar la circulación de trenes por el túnel de la avenida entre Sant Andreu Arenal y Arc de Triomf, los calendarios se están cumpliendo, de modo que podrá adelantarse la reapertura al lunes 6 de septiembre, una semana antes de lo inicialmente previsto. Así, si ningún imprevisto lo impide, el servicio quedará normalizado un día antes del inicio del curso escolar.
Adif, Renfe y la Conselleria de Política Territorial informaron ayer de este cambio, que beneficiará a los numerosos usuarios que viajan a diario en las líneas R3, R4 y R7 -unos 29.000- y que desde la pasada Semana Santa -el 28 de marzo- se han visto obligados a tomar medios alternativos en sus desplazamientos, principalmente la L1 del metro. Este corte es el de mayor duración de todos los que se han programado en la red de Rodalies barcelonesa hasta la fecha. La interrupción también afecta a los trenes de media distancia Barcelona-Manresa-Lleida.
El corte se debe a la construcción de la estación de Sagrera Meridiana, una operación compleja puesto que se hace en un túnel preexistente, al que se le ha rebajado la cota, de modo que encima haya suficiente espacio para el resto de instalaciones de la parada, y se le ha dado más anchura, la necesaria para que quepa el andén, que se ubica entre las dos vías y cuya estructura se está ultimando.
Cuando se reabra el túnel, las obras de la futura estación proseguirán, con el objetivo de acabarlas a finales de año. En estos momentos se están colocando los elementos de la catenaria rígida y los dispositivos y cableado de las instalaciones de seguridad y comunicaciones. Los trabajos de la parada que quedan por hacer en la plataforma ferroviaria se harán por la noche para no afectar al servicio. En paralelo, avanzan las obras de los vestíbulos y accesos. El principal quedará conectado al actual intercambiador de metro de La Sagrera. El secundario estará en la calle Martí i Molins.
Esta nueva infraestructura, en la que se invierten 34,3 millones de euros, configurará un potente intercambiador de las tres líneas de Rodalies que discurren por el eje de la Meridiana y las cuatro que pasan La Sagrera (L1, L5, L9 y L10). La afluencia prevista supera los cien mil viajeros diarios, lo que convertirá este enclave en el nodo de transporte público más importante del norte de Barcelona.
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