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El servicio de metro ininterrumpido, los autobuses nocturnos, los taxis y el Bicing que también funcionó toda la noche, fueron los medios de transporte público más utilizados durante una celebración de Nochevieja donde el coche ha ido perdiendo peso en la medida en que crecían los controles de alcoholemia.
La empresa pública que gestiona el servicio, Transportes Metropolitanos de Barcelona, TMB, informó de que un total de 170.000 personas validaron sus billetes entre las diez de la noche y las cuatro de la madrugada, las horas centrales de la celebración. La cantidad de viajeros fue similar a la del año pasado.
La estación de Plaza de Catalunya sufrió importantes aglomeraciones en las horas centrales de la celebración (de medianoche a las tres de la madrugada), con 10.600 viajeros de entrada. Lo mismo sucedió con los autobuses nocturnos hacia las poblaciones del Maresme que trasladaban a miles de turistas alojados en hoteles de la zona que viajaron hasta Barcelona para recibir el año nuevo en el centro de la ciudad. Varios pasajeros de los N82 (hacia Pineda de Mar, Sant Pol, Canet y Calella) que iban repletos, sufrieron empujones y algunas peleas entre ellos y con los conductores.
Los taxis fueron suficientes durante las horas centrales de la festividad en las cuales los conductores cobraron un suplemento de 5,10 euros por la suma del recargo de festivo y de Año Nuevo. Pero muchos noctámbulos sufrieron después de las seis de la mañana para conseguir vehículos disponibles, cuando se dejaron de aplicar los recargos.
Algunos usuarios también se movieron en Bicing pese a que las estaciones de la plaza de Catalunya fueron anuladas para evitar actos vandálicos durante las festividades.
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