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Un enfrentamiento entre varios taxistas, que acabaron propinándose empujones y algunos golpes ante la atónita mirada de diversos pasajeros fue el miércoles por la noche el último episodio del descontento que existe sobre la parada de la estación de Sants. Mientras la gran mayoría espera con paciencia y resignación en la parrilla de la denostada parada en la plaza de Joan Peiró, en la parte trasera de la estación, una minoría se muestra insolidaria y se salta la cola de hasta una hora y media para recoger ilegalmente pasajeros en la parte frontal, en la plaza de los Països Catalans.
Mientras algunos taxistas ya han empezado a reclamar con carteles –que personal de Adif, el ente gestor de la estación, retira cada día– la restauración de la concurrida parada de antaño en los Països Catalans, un grupo, harto de «los sinvergüenzas», se enfrentó el miércoles a los compañeros que disimuladamente recogen pasaje en aquella plaza. Unos días antes, otro taxista enfadado ya había pinchado con un cuchillo las cuatro ruedas de uno que encochaba de manera ilegal. Recoger pasajeros fuera de la parada regular y a menos de 50 metros de distancia de la estación está prohibido y puede conllevar una multa de hasta 250 euros, según el reglamento del Instituto Metropolitano del Taxi (Imet).
PARTE POSTERIOR
La parada actual en la plaza de Joan Peiró nunca ha sido del agrado de los taxistas. «Somos la única ciudad en el mundo que tiene la parada en la parte posterior de la estación», decía ayer Fidel, uno de los taxistas que se ha sumado a la iniciativa de su compañero Mariano Gutiérrez para reclamar el traslado a los Països Catalans. «Lo lógico es que, si la estación tiene dos salidas, también existan dos paradas de taxi, como siempre ha habido», decía ayer Gutiérrez, mientras repartía octavillas entre los compañeros de la parrilla. «Lamento que ahora lleguemos ya a las manos, porque precisamente escenas así nos perjudican en nuestras reivindicaciones», añadió.
Según Miguel Ángel Martín, gerente del Imet, la pelea fue consecuencia de «la situación de crisis que se vive. Hay menos trabajo, los taxistas ganan menos y si encima hay algunos que se aprovechan y perjudican a los demás, la tensión crece más». Según Martín, tanto los inspectores del Imet como los agentes de la Guardia Urbana controlan la parte de los Països Catalans, «pero no pueden estar ahí las 24 horas».
Aunque muchos pasajeros habituales ya saben encontrar la parada de taxis en Joan Peiró, dentro de la estación la señalización que debe llevar hasta ella sigue siendo pésima, pese a que se llevan reclamando mejoras desde hace casi dos años. Pero además, por el diseño interior de la estación, la mayoría de gente suele salir automáticamente por los Països Catalans. Aún así, el Imet ve «difícil» que se reinstale ahí la parada.
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