El taxi que hereda Trias
El alcalde recibe un sector dividido, en crisis de usuarios y con un cambio progresivo en el perfil del profesional - (475 lecturas)

Añadir a:
01/09/2011
InformaciónFotografíasNotícias y Opiniones
El sector del taxi fue uno de los más ruidosos y a la vez uno de los que menos evolucionó durante el pasado mandato. ¿La razón? Un colectivo tutelado por la administración pero formado por 10.000 empresas individuales, un perfil profesional cambiante, unas organizaciones sindicales con posturas irreconciliables y una crisis de usuarios que ha reducido sus ganancias cerca del 15% a pesar de trabajar tres horas más que hace cuatro años. ¿Servirá aquí el talante diplomático y el tono pausado del alcalde Xavier Trias? El programa electoral de CiU va cargado de buenos propósitos para el taxi. Ahora empieza el baño de realidad.

1 ¿Es negativo que haya taxistas extranjeros?
No. Ninguno de los expertos consultados considera que la incorporación de taxistas extranjeros sea un problema para la ciudad. Se han dado casos preocupantes, como el de una conductora asiática que pidió a su clienta que escribiera la dirección en un papel para luego anotarla en un GPS en chino. O el chófer de origen sudamericano que rogó al cliente que le guiara hasta la plaza de Catalunya. Son anécdotas, pero está sucediendo y hay quien despectivamente ya habla de la paquistanización del taxi de Barcelona. Luis Berbel, presidente del Sindicato del Taxi de Catalunya (STAC) cree que no es tanto un problema de procedencia «como de formación adecuada».

«No puede ser que al conductor de autobús le hagan un test psicotécnico y se le requieran unos estudios mínimos y que para ser taxista no te exijan nada», argumenta. Algo se avanzó a principios de año cuando se empezó a realizar exámenes de idioma a los aspirantes de países de habla no hispana, aunque solo uno de los 697 postulantes pidió la redacción en catalán a pesar de que la ley del taxi aprobada en el 2003 requiere el «suficiente dominio de las dos lenguas oficiales en Catalunya».

Carmen de Tienda, presidenta de la Asociación Empresarial del Taxi (AET) reclama que se establezcan «periodos de pruebas, de seis meses o un año y con las mismas condiciones laborales que cualquier otro taxista, después de los cuales se debería realizar un nuevo examen». «Lo que no podemos hacer es colocar barreras al acceso a la profesión en un momento de crisis como el actual. Sigue habiendo demanda de personal y no podemos dejar a nadie fuera del sector», requiere.

2 ¿El sector necesita unas elecciones?
Francesc Narváez, exconcejal de Movilidad, solía ampararse en la «atomización del sector» para justificar los escasos acuerdos alcanzados durante el anterior mandato. La división entre autónomos y empresarios del taxi es total. Los primeros se agarran al viejo dicho de un vehículo, un conductor, mientras que los segundos contratan asalariados para que sus vehículos realicen dos turnos de 12 horas. Berbel pide regulación horaria para «quitar coches de la calle», mientras que la presidenta de la AET insta a Trias a realizar una «liberalización» que les permita trabajar cuando quieran bajo el argumento de dar trabajo a más gente que lo está buscando. Unas elecciones en el sector podrían ayudar a generar figuras representativas del colectivo, tal y como sugiere el STAC. De Tienda, sin embargo, reclama dejar al margen a las empresas del taxi porque ya tienen representación de UGT y CCOO. Unos piden menos coches para que el autónomo tenga más porción del pastel y los otros defienden el doble turno como herramienta para generar empleo. Con semejante abismo ideológico, y teniendo en cuenta la cantidad de organizaciones del taxi que hay en Barcelona -STAC, FCT, GTI, UTAM, STAB, AITB, AET...-, CiU hereda un galimatías de difícil resolución que el PSC solventaba a menudo por la vía del decreto.

Fuente: El Periodico de Catalunya


Página 1 de 2:
1 | 2 | Siguiente

Quienes Somos | Accesibilidad | Contacto | Bibliografía | Agradecimientos | Agregar a Favoritos
Contenido actualizado a: 20/05/2013 | Personas Online: 35