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Vía libre al 'sinpa'
Los usuarios explican cómo viajan sin pagar en el transporte público - (2.145 lecturas)

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05/03/2009
Información Fotografías Notícias y Opiniones
"Yo entro como los toreros, toreando", confiesa P. L. R., un hombre de 53 años que se cuela cada día en el tren en Vilanova i la Geltrú. Esta estación dispone de dos accesos: uno en el que hace falta canjear el billete y otro, el que da a la playa, que simplemente permanece abierto. Como él, la mayoría de los usuarios de la línea C-2 de Renfe pueden viajar sin pagar (en argot juvenil, utilizar un servicio sin pagar es hacer un sinpa) en el trayecto de ida: en muchas estaciones no hay máquina para cancelar los billetes de bono-exprés ni puerta corredera.

A. A. V., de 51 años, reside en Sant Vicenç de Calders y viaja cada día a Barcelona. En la estación de este municipio un controlador sella los billetes de forma manual, con un tampón de tinta. pero estos sellos no son detectados por las canceladoras de billetes de Barcelona, con lo que la misma tarjeta le sirve también para la vuelta; es decir, en su caso, puede utilizar el billete para realizar el doble de viajes. Este usuario de Renfe asegura que esta práctica es muy habitual entre los viajeros de la línea, sobre todo debido a que si un revisor les pilla, no les multa, simplemente les hace comprar el billete. "Es una vergüenza que Renfe ni siquiera invierta en máquinas para canjear los billetes; el fraude es la respuesta más lógica", opina A. A. V.

Infractores como el de Vilanova lo tienen fácil para colarse, pero los controles que hay en el transporte público del área metropolitana han obligado a los usuarios de la capital a perfeccionar las técnicas de fraude.

Según Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), el 1% de los viajeros y el 0,4% de los usuarios de autobús no pagan billete, lo que representa un total de 42.000 personas. Pero la empresa sólo cuenta los casos que han sido identificados por los vigilantes. Con este método, si suprime los inspectores, el fraude no sólo se reduce: desparece.

TMB intentó frenar el problema instalando puertas más altas en algunas estaciones de tren y metro, pero incluso éstas son burladas. "Un día en la estación de metro de Verdaguer vi a una señora pasando de perfil por el hueco de las puertas correderas, que en esta parada quedan siempre demasiado entreabiertas". Desde entonces, Xavier Santalices, de 33 años, utiliza este método diariamente.

Los hay que innovan. "Mi técnica ha creado escuela", explica Toni Murlans, de 27 años. Para escaquearse de pagar, Toni engaña a los sensores de las puertas correderas de salida pasando una prenda de ropa para que el acceso se abra. Los hay que prefieren las técnicas tradicionales, como la de entrar por la salida cuando alguien pasa o colocarse detrás de un viajero que entra pegado a él. "Donde cabe uno caben tres", explica Sonia Matas, de 39 años, quien aplica este método habitualmente, así como su marido y su hijo.

Hay tramposos que para ahorrarse unos euros compran la tarjeta de pensionista sin serlo. La T-4 es válida para 10 viajes y cuesta cuatro euros menos que la T-10. Ésta puede comprarse directamente en la máquina de billetes sin presentar ningún documento. "Si me pillan digo que no llevo billete, porque si no me la quitan", explica A. S.

Fuente: El Pais.es


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